Los
primeros restos de asentamientos
humanos en Cáceres
se encuentran en la Cueva
de Maltravieso, pero los
orígenes de Cáceres
como núcleo urbano
se remontan al año
25 a.C. A partir de la incorporación
definitiva de la ciudad
al reino de León,
que se produce el día
23 de abril de 1229 (Día
de San Jorge), se empezarán
a construir numerosos palacios
y casas solariegas girando
en torno a dos núcleos:
la Plaza de Santa María
y la Plaza de San Mateo.
Entre ellos, podemos destacar:
la Iglesia-Concatedral de
Santa María, el Palacio
de Toledo-Moctezuma, y el
Palacio de los Golfines
de Abajo, uno de los edificios
más emblemático
de la Ciudad Monumental,
la Iglesia de San Francisco
Javier , el Palacio de las
Veletas, la Casa del Sol
o de Solís, y el
Palacio de los Golfines
de Arriba. En la ciudad
extramuros podemos encontrar
el Santuario de Nuestra
Señora de la Montaña,
declarada patrona de la
Villa en 1668.
Pero Cáceres no es
solo una ciudad con historia…El
poso de las culturas anteriores
y la influencia de los nuevos
colonizadores hicieron de
Cáceres un foco de
cultura propia, que fue
extendiéndose a su
entorno, de ahí que
las mismas costumbres, ritos
y tradiciones se den en
toda la zona del llano cacereño.
La gastronomía cacereña
tiene especial relación
con los productos derivados
del cerdo y el cordero.
Los platos de caza y los
embutidos también
juegan un papel muy importante
en diversos guisos. En cuanto
al vino, se consume el de
la tierra, de pitarra. Destacamos
también el queso
Torta del Casar y en repostería
los bollos de chicharrones,
las monumentales de Alcántara...